
25 Octubre 1994
“Queridos hijos, estoy con vosotros y me alegro porque el Altísimo me ha concedido la gracia de estar con vosotros para instruiros y para guiaros en el camino de la perfección. Hijos míos, deseo hacer de vosotros un hermoso ramillete de flores para ofrecérselo a Dios el día de Todos los Santos. Os invito a abriros y a vivir tomando a los santos como ejemplo. La Madre Iglesia los ha escogido para que ellos sean un estímulo en vuestra vida diaria. Gracias por haber respondido a mi llamada.”
25 Octubre 2004
“Queridos hijos, este es un tiempo de gracia para las familias y por eso os invito a renovar la oración. Que Jesús habite en el corazón de vuestra familia. Aprended en la oración, a amar todo lo que es santo. Imitad la vida de los santos para que ellos sean un impulso para vosotros y vuestros maestros en el camino de la santidad. Que cada familia se convierta en testigo del amor en este mundo sin oración ni paz. Gracias por haber respondido a mi llamada.”
25 Octubre 2010
“Queridos hijos, que este tiempo sea para vosotros tiempo de oración. Mi invitación quiere ser para vosotros, hijos míos, una invitación para que os decidáis a seguir el camino de la conversión, por eso orad y pedid la intercesión de todos los Santos. Que ellos sean para vosotros ejemplo, estímulo y alegría hacia la vida eterna. Gracias por haber respondido a la llamada.”
25 Octubre 2014
“Queridos hijos, orad en este tiempo de gracia y pedid la intercesión de todos los santos que ya están en la luz. Que ellos sean un ejemplo y un estímulo día tras día en el camino de vuestra conversión. Hijos míos, sed conscientes de que vuestra vida es breve y pasajera. Por eso anhelad la eternidad y preparad vuestros corazones en la oración. Yo estoy con vosotros e intercedo ante mi Hijo por cada uno de vosotros, especialmente por aquellos que se han consagrado a mí y a mi Hijo. Gracias queridos hijos míos por haber respondido a mi llamada.”
25 Octubre 2015
“Queridos hijos, mi oración también hoy es para todos vosotros, especialmente para aquellos que se han vuelto duros de corazón a mi llamada. Vosotros vivís días de gracia y no sois conscientes de los dones que Dios os da a través de mi presencia. Hijos míos, decidíos también hoy por la santidad y tomad el ejemplo de los santos de estos tiempos y veréis que la santidad es una realidad para todos vosotros. Regocijaos en el amor, hijos míos, porque vosotros sois únicos e insustituibles ante los ojos de Dios, porque sois la alegría de Dios en este mundo. Testimoniad la paz, la oración y el amor. Gracias por haber respondido a mi llamada”.